El profesional prioriza la eficiencia administrativa, la simplificación de procesos y la colaboración público-privada para fomentar la reactivación económica y el empleo regional.
Es viernes 12 de junio y han transcurrido apenas 48 horas desde que James Argo Chávez asumió como nuevo director regional de Corfo en el Biobío. Con una sólida trayectoria como abogado y experiencia previa en la gestión pública, habiéndose desempeñado anteriormente como seremi de Vivienda y Urbanismo y de Bienes Nacionales, el nuevo timonel de la corporación enfrenta el desafío de liderar una de las instituciones clave para el desarrollo productivo de la región en un momento económico complejo.
El periodo de aterrizaje ha sido, según sus propias palabras, intenso. «Hay varias cosas en curso, la verdad, pero el equipo ha sido muy comprensivo a la hora de colaborarme con información», comenta Argo, quien ha volcado sus primeros esfuerzos en comprender el funcionamiento interno y las líneas estratégicas vigentes. «He tratado de ser lo más comprensivo posible también y entender los programas que ya están en curso», añade.

Eficiencia y visión de usuario
Uno de los pilares que Argo pretende instalar durante su gestión es la simplificación de procesos. El director enfatiza que el cambio de mando es una oportunidad para revisar el quehacer institucional «en aras de eficientar los plazos, eficientar los procesos, eficientar también quizás las líneas».
Su propuesta apunta a un cambio de paradigma administrativo: «La idea es tratar de ir simplificando estos procesos de manera que sean un proceso pensado en el usuario y no pensado simplemente desde el mundo de la administración pública o desde el punto de vista de la rendición presupuestaria».
Sectores estratégicos y el rol de la innovación
En la región del Biobío, Corfo mantiene activos programas estratégicos en áreas como la construcción industrializada de madera, el hidrógeno verde y la construcción naval. Sobre este último, Argo adelantó que se trabaja en una hoja de ruta concreta. Respecto a la incorporación de la inteligencia artificial, el director regional se muestra pragmático, abogando por una posición de neutralidad estratégica: «En lugar de más o menos hidrógeno verde o inteligencia artificial, lo que ha planteado la vicepresidencia es algo que es bastante sensato y razonable: que estemos en una posición más neutra en torno a la industria. Es decir, observemos, midamos, conversemos».

Este enfoque busca acotar brechas digitales antes de desplegar soluciones complejas. Un ejemplo de la articulación con el ecosistema regional es la reciente puesta en marcha de Biobío Circular, una iniciativa de la Universidad de Concepción con apoyo técnico del Centro EULA y financiamiento de Corfo mediante la línea Viraliza, orientada a fortalecer emprendimientos sustentables.
Más allá del presupuesto
Aunque el presupuesto operativo central supera los $ 4.500 millones de pesos para el
Biobío, la inversión regional es significativamente mayor. Gracias a refuerzos del Gobierno Regional, programas nacionales con repercusión local y proyectos adicionales como la construcción en madera, la reconstrucción y el hidrógeno verde, la cifra real es mucho más alta.
Argo destaca que “terminamos nosotros siendo la región que cuenta con la segunda mayor inversión de la Corfo a nivel nacional”. Al considerar todos estos esfuerzos conjuntos, concluye que “estamos hablando de un presupuesto bastante más abultado de $4.700 millones de pesos, deberíamos estar en el orden de los 15.000 millones”.
Sin embargo, el nuevo director regional es enfático al señalar que el éxito de su gestión no se medirá exclusivamente por la ejecución financiera. «Nuestra idea no es simplemente ejecutar el presupuesto, decir, ‘oye, mira, postularon tantas personas, se lo adjudicaron, maravilloso, los rindieron dentro de plazo’. Lo que nos interesa es hacer un seguimiento y darle sentido a lo que estamos haciendo», explica.
Para Argo, el valor agregado reside en la trazabilidad: «Una vez que generamos este espacio para que se conozcan [los emprendedores], bueno, ¿cómo hacemos y cómo seguimos apoyando para que esta conexión que logramos hacer lleve a alguna parte? Idealmente, lleve a algún negocio, o lleve a algún escalamiento».

Articulación pública – privada
Finalmente, Argo reconoce que la reactivación económica y la generación de empleo requieren de un trabajo colaborativo y «sin descoordinaciones». Por ello, ya ha iniciado una agenda de encuentros con diversos gremios, como Irade, la Cámara Chilena de la Construcción, la CPC y asociaciones de pequeñas y medianas empresas.
«Para nosotros [el mundo privado] son aliados clave», asegura, destacando la necesidad de escuchar a todos los actores para evitar duplicar esfuerzos.
«Se corre el riesgo de que se produzcan descoordinaciones si es que no conversamos en detalle qué es lo que está haciendo cada uno, y ahí, con total franqueza y honestidad, probablemente van a haber temas en los que ellos cuenten con un mayor grado de avance y financiamiento, y otros en los que nosotros tengamos el know-how; la idea es coordinarnos de manera de no andarnos obstaculizando», concluye.


