La licitación de casinos en Pucón, Coquimbo, Viña del Mar e Iquique terminó con participación limitada: hubo un solo oferente en las dos primeras plazas y ningún interesado en las otras dos. Marina del Sol sostiene que el resultado confirma las advertencias que presentó ante el TDLC.
La licitación de casinos de juego convocada por la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) para las plazas de Pucón, Coquimbo, Viña del Mar e Iquique concluyó con una participación limitada, marcada por dos procesos desiertos y un único oferente en cada una de las otras dos plazas.
De acuerdo con la información pública citada por Marina del Sol, en Pucón la única oferta fue presentada por una sociedad vinculada a los exoperadores de Enjoy, mientras que en Coquimbo participó solamente una sociedad relacionada con acreedores de esa compañía. En ninguno de los dos casos concurrió un nuevo operador ajeno a la posición existente en la industria.
En Viña del Mar e Iquique, en tanto, no se recibieron ofertas, por lo que ambas licitaciones quedaron desiertas.
Marina del Sol apunta a condiciones de la licitación
Marina del Sol sostiene que el resultado confirma los riesgos que había planteado durante la discusión del proceso ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC).
La compañía señala que, pese a su interés y capacidad para competir, no pudo participar debido a las condiciones que previamente había cuestionado ante el organismo.
Para Marina del Sol, los resultados vuelven a poner en discusión el modelo de licitación de casinos implementado desde 2015, al que atribuye fallas estructurales de diseño.
El caso de Viña del Mar aparece como uno de los principales ejemplos. El proceso de licitación adjudicado en 2016 terminó siendo inviable y el operador adjudicado renunció posteriormente a su licencia. En el nuevo llamado, en cambio, no se presentó ningún oferente.
Según la compañía, esta situación demostraría que las condiciones definidas para la licitación no lograron generar suficiente interés en el mercado.
Baja competencia versus proceso de 2005
Marina del Sol compara el actual escenario con el modelo de licitación aplicado en 2005, cuando participaron más de 60 proyectos y hubo más de ocho oferentes extranjeros. Ese proceso, de acuerdo con los antecedentes entregados por la compañía, permitió materializar inversiones por unos US$1.500 millones en la industria.
La empresa sostiene que el contraste es significativo: tanto en la licitación desarrollada bajo el modelo de 2015 como en el proceso actualmente repetido no participaron cadenas extranjeras ni se generó nueva inversión relevante.
Desde la perspectiva de Marina del Sol, las condiciones regulatorias y económicas establecidas para las licitaciones pueden generar desincentivos para inversionistas y operadores, reduciendo la concurrencia y limitando la competencia.
La compañía también advierte que este escenario puede afectar el desarrollo de activos estratégicos para distintas ciudades y regiones del país, particularmente en el caso de Viña del Mar.
Plantean revisar el modelo de licitación
Ante los resultados de esta etapa, Marina del Sol plantea la necesidad de revisar el marco regulatorio y los mecanismos de adjudicación de casinos, con el objetivo de restablecer procesos competitivos, asegurar una adecuada recaudación para los municipios y promover inversión efectiva en la industria.

La empresa sostiene que las advertencias formuladas ante el TDLC se referían a riesgos que finalmente se materializaron: dos licitaciones de casinos desiertas y ausencia de competencia efectiva en las otras dos plazas.
Marina del Sol plantea, finalmente, avanzar hacia un modelo licitatorio capaz de atraer inversión nacional e internacional, especialmente considerando que los permisos de casinos son de largo plazo y están vinculados a activos relevantes para el desarrollo turístico, económico y municipal de las ciudades donde operan.


