En total incertidumbre están los productores agrícolas justo en el inicio de siembras de temporada, debido a los altos costos de estos insumos críticos para la producción de alimentos.
Los tres más importantes gremios del sector agrícola de las regiones de Ñuble y Biobío, coinciden en manifestar su preocupación por las alzas de precios que se verán en los productos agropecuarios, advirtiendo además, sobre la disminución de las superficies cultivadas y la eventual quiebra de agricultores. Todo, debido a los fuertes incrementos en los costos de producción.
Carlos Smith, director de la Asociación de Agricultores de Ñuble y presidente de Aprocarne Ñuble, detalló que el alza del 50% en el costo del petróleo repercute fuertemente en los gastos operativos. “Un tractor consume entre 15 y 20 litros de petróleo por hora, lo que se traduce en unos 200 litros al día y los fertilizantes no solo han duplicado su precio y Chile es un importador neto”, señaló. Una tonelada de urea vale el doble que a principios de febrero de este año.

A lo anterior suma que la mayoría de los pequeños y medianos agricultores no pudo comprar fertilizantes a tiempo y eso, más el consiguiente aumento de costos en toda la cadena productiva por el alza del petróleo, mermará la producción agropecuaria con un fuerte impacto en los precios de los alimentos.
- ¿Chile podría abastecerse de fertilizantes desde países vecinos que tienen una agricultura de mayor volumen, como Argentina o Brasil?
Sí. Argentina produce algo de urea y Brasil también. El tema es que el petróleo y los fertilizantes son commodities y, como tal, sus precios los determinan los mercados internacionales.
Rusia-recordó- tiene prohibición de exportaciones por la guerra con Ucrania y China viendo que se venía un conflicto grande retuvo sus exportaciones. Europa está en la misma situación. En el hemisferio norte están prontos a cosechar (cereales) hacia fines de mayo- junio, pero los cultivos que se siembran primavera como el maíz, la remolacha, también enfrentarán el problema de los fertilizantes.
“Para un productor, aunque sea de lechugas o de trigo, con los fertilizantes y con el petróleo que también usa para el riego mecanizado al doble, el escenario es muy complejo”.
Desde ahí es que Smith enfatiza la necesidad de que el alza de precios se traslade al productor primario y no se quede entre los intermediarios. “Estas alzas de precios deberían traspasarse primero al productor primario y no que se queden enredadas en el molino, la panadería y en el supermercado, porque es el productor quien finalmente va a tener que pagar los platos rotos”.
- ¿Y cómo se resuelve eso?
“Evitando las colusiones, evitando el abuso y con más fiscalización. Hay herramientas para hacerlo, porque de lo contrario se destruye la producción primaria y los agricultores quiebran. Hay agricultores que arriendan tierras para sembrar. Estas personas hoy están devolviendo sus arriendos, porque con estos costos no van a poder sembrar ni pagar un arriendo sabiendo que no podrán cubrir sus costos. El Estado y el Gobierno deben estar muy atentos a eso para que el productor que hizo todo el esfuerzo para sembrar, con fertilizantes mucho más caros y con un petróleo un 50% más caro, pueda recuperar parte de su inversión”.
“Para los sectores productivos y para nuestro sector en particular, esta alza tan drástica e inesperada, va a generar severos efectos en nuestra productividad, más aún cuando hemos tenido una temporada en la cual nuestra rentabilidad se ha visto muy disminuida en prácticamente todos los rubros”, advirtió el presidente de la Sociedad Agrícola del Biobío (Socabío) y del Consorcio Agrícola del Sur (CAS), José Miguel Stegmeier Schmidlin.

Urgen medidas paliativas
Continuó, precisando que: “Nuestros cultivos y huertos tienen como uno de sus principales costos la energía derivada del petróleo, sea en las labores internas del campo como también en lo relativo a la logística, fletes en particular. Además, y de manera muy directa, también se encarecen todos nuestros insumos, siendo el más relevante hoy el de los fertilizantes”, dijo Stegmeier.
Agrega que las esperanzas están puesta en el término de esta guerra en pleno corazón de la principal zona productora del crudo y también en las medidas paliativas que el gobierno de Chile pueda determinar”.
“Es muy preocupante para el sector que debido a esta grave situación, el propio Gobierno que recién se inicia, no logre implementar cabalmente todas aquellas medidas pro crecimiento que tanto necesitamos, ya que una situación de esta naturaleza puede producir un efecto político difícil de visualizar”, alerta el líder gremial.

Por ello es que pidió que se escuche a los gremios, que pueden colaborar para sortear sin tanto daño esta compleja situación.
“Esperamos que el Gobierno pueda manejar esto sin tan grandes costos para la población y las pymes. Los agricultores en su gran mayoría pertenecemos a este segmento económico, por lo que nuestra situación es delicada, más aún que ya veníamos soportando severas problemáticas que se han traducido en desempleo, escaso acceso al financiamiento y caída en la inversión”.
Predios pequeños y márgenes muy ajustados
Y en ello, concuerda también Carlos González Mufdi, presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, quien advierte que hay un escenario complejo que afecta a una estructura productiva particularmente vulnerable, donde la mayoría de las explotaciones corresponde a predios pequeños con márgenes históricamente ajustados.
El aumento de costos incide directamente en la viabilidad de las actividades, especialmente en labores como cosecha, transporte, secado y otros procesos agroindustriales, reduciendo o incluso eliminando los márgenes económicos, afirma el dirigente gremial.

Esto ha llevado a muchos productores a cuestionar decisiones fundamentales, como sembrar o dejar los suelos en barbecho.
Es que estas alzas llegaron en un momento menos propicio. “El alza de los fertilizantes y el combustible resulta especialmente crítica de cara a las siembras de otoño e invierno. Por ejemplo, un incremento en los insumos y combustible eleva significativamente los costos por hectárea en cultivos y otros sectores como el ganadero. Como consecuencia, algunos productores están reduciendo las dosis o postergando aplicaciones”, sostuvo.
A ello se suman dificultades en logística y financiamiento, junto con una probable disminución de la superficie sembrada —especialmente en cereales— y la postergación de inversiones clave, lo que en el corto plazo afectará la competitividad, Carlos González Mufdi.

Finalmente, el presidente de Socabío y del CAS, José Miguel Stegmaier planteó que también es muy necesario poner sobre la mesa la realidad impositiva que grava a los combustibles, ya que un gran componente de su precio son impuestos que recibe el Fisco.
“Con los nuevos precios esto va a significar mayor recaudación y esperamos que eso se traduzca en apalancamientos que apoyen a los sectores productivos más complicados”.


