Este 2026 pronto a iniciarse, Rodrigo Álvarez y Claudio Opazo cumplirán 12 años como representantes exclusivos para Chile y Latinoamérica de Phos-Chek.
Ambos más su equipo hoy compuesto por un total de 15 personas, han impulsado la evolución hacia el desarrollo de tecnología propia para responder a una necesidad concreta del mercado local relacionada con la prevención y combate de los incendios forestales.
Desde el sector de Palomares, en Concepción, ellos operan esta empresa, filial estadounidense líder global en el desarrollo de retardantes, espumas y sistemas de combate de incendios.
Pero su rol en Chile va más allá de la distribución de insumos, incorporando ingeniería nacional, fabricación local, capacitación y adaptación tecnológica a las condiciones territoriales.
Este posicionamiento permite a la empresa operar como un puente entre estándares internacionales y requerimientos locales; una ventaja competitiva relevante en mercados donde las soluciones importadas suelen no ajustarse completamente a las realidades operativas y presupuestarias del territorio.

Desarrollo tecnológico
El desarrollo tecnológico de la empresa fue posible gracias a un modelo de transferencia de conocimiento que articula capacidades locales con formación internacional.
“Nuestro personal… ingenieros locales de la Universidad del Bio- Bio o de la Universidad de Concepción, fueron a Estados Unidos para formarse”, relata Rodrigo Álvarez, gerente de Phos-Chek Chile.
Este aprendizaje permitió avanzar hacia soluciones más complejas: “Hemos fabricado equipos bastante grandes, montados en camiones… orientándose a los incendios de interfaz para poder proteger las casas”, indica Álvarez.
Un ejemplo es el Wild Fire Home Kit Difference HD, equipo portátil que se puede montar en la parte posterior de una camioneta para su rápido traslado. Este incluye un estanque de poco menos de 5000 litros con bomba de alta presión, que permite la aplicación preventiva de retardante químico en forma de espuma sobre las viviendas cuando existe una amenaza inminente de incendio. Este fue el equipo donado a la Brigada Andalién recientemente.
Otra innovación desarrollada por esta empresa desde Concepción es el PC Code, que es una mejora realizada a un equipo desarrollado por la marca en Estados Unidos. Esta máquina que pude utilizar agua, espuma, producto retardante y/o gel, dependiendo de lo que se requiera según la característica del siniestro.
La versión local es menos compleja, optimiza recursos y tecnología: “Desde Estados Unidos vinieron a ver el equipo que nosotros desarrollamos bajo la licencia de ellos y nos pidieron los planos, porque les gustó más el diseño nuestro… Acá en Chile con poco hacemos mucho”, indicó Álvarez a la vez que señala que ya han fabricado de 12 a 15 unidades de PC Code, desde 2017.

Puestos de comando para la gestión de emergencias
Otra línea de desarrollo relevante ha sido la creación de puestos de comando móviles, diseñados a partir de requerimientos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) de la región de Aysén en 2019: “Querían que nosotros le diseñáramos un puesto de comando… algo muy compacto… con tracción en las cuatro ruedas”.
Un puesto de comando es una oficina de emergencia desde donde se coordinan las acciones, explica Álvarez, graficando: “Similar a lo que uno ve en las películas cuando entran a estos camiones que tienen computadores, teléfonos, sistemas de comunicación, etcétera”.
El trabajo no fue fácil, pero el resultado fue un equipo patentado. “Hicimos un puesto de comando que ya lo tenemos patentado y con marca registrada, se llama P.G… y Conaf nos ha comprado varias unidades para distintas regiones del país”, señala orgulloso el ingeniero forestal.
Capacitación como activo estratégico
Otro de los pilares de acción de Phos-Chek Chile es la capacitación técnica, entendida no solo como soporte comercial, sino como una herramienta para maximizar la eficiencia económica en el combate de incendios.
“En el fondo son capacitaciones genéricas para entender qué tipo de producto utilizar en cada situación, el cómo se utiliza, cuáles son las variables que hay que considerar, entender cómo funcionan cada uno de los productos y cuál es el máximo provecho que le puede sacar para el combate al incendio” indica Álvarez, a la vez que aclara que a estas instancias no solo se invita a los clientes, sino que también a Bomberos.
Desde una perspectiva económica, este enfoque reduce errores operativos, optimiza recursos críticos tales como agua, tiempo y personal, además de mejorar la efectividad del gasto en prevención y respuesta.
Trabajo preventivo con la comunidad
Entre las iniciativas que esperan desarrollar a corto plazo está el acercarse a la comunidades que viven en el interfaz urbano-rural: “Que ellos tengan acceso a un equipamiento que sea sencillo, que no sea caro y que puedan defender su casa y protegerla sin dañarse, sin tener que estar esperando el fuego,” indicó junto con adelantar que podría ser algo tan portátil como una bomba de espalda.
La idea es comercializarlo a nivel masivo: “Para hacer algo masivo hay que tener bien diseñadas todas estas áreas de distribución y producción, porque queremos acercar esos equipos y esos productos a la gente” acota el gerente.
Mientras desarrollan esta innovación, seguirán explorando el vínculo comunitario por medio de la Red de Prevención Comunitaria que funciona al alero de Corma, institución a la cual están asociados: “Creemos que ellos tienen abordado muy bien la relación con todas las comunidades. Nos gusta mucho el trabajo que ellos hacen. Es impresionante ver cómo las mismas comunidades se empiezan a interesar, a motivar y se capacitan”, sentencia Álvarez.
De esta forma y desarrollando una oferta alineada a estándares internacionales, Phos-Chek Chile se proyecta como un actor relevante en un mercado donde la eficiencia, la innovación local y la protección de activos productivos serán cada vez más determinantes.


