Iván Montes, vocero de la Mesa por la Defensa del Empleo y la Industria del Biobío, calificó positivamente la alianza estratégica entre CAP y AZA. Destacó que permitirá reactivar la producción de acero y generar dinamismo económico en la región.
Desde el mundo de los trabajadores, la compra de una parte de Huachipato por parte de Acero AZA, es una buena noticia. Así lo manifestó Iván Montes, vocero de la Mesa por la Defensa del Empleo y la Industria de la región del Biobío, instancia que lidera hasta hoy.
Este hecho, dijo, “va a permitir reactivar una área manufacturera del acero que habíamos perdido hace 2 años. Lo que nos interesa es que se genere una dinámica productiva en la región, del tamaño que sea, ante la condición de desempleo que hoy tiene la región y en una inactividad económica que se arrastra por harto tiempo”, señaló.
¿A su juicio, el Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío que surgió tras el cierre de la siderúrgica amortiguó el impacto en el empleo? “El Plan de Fortalecimiento Industrial tenía dos ejes. El principal era la contención mirando el efecto que iba a producir en los trabajadores propios y en los contratistas, y el segundo tenía el objetivo del acompañamiento y reinserción de los proveedores de Huachipato que trabajaban en torno a la siderúrgica”.
“Esos dos objetivos se cumplieron en gran medida porque se logró dar apoyo a los proveedores que se organizaron después en un gremio regional y a los trabajadores, con capacitaciones y la posibilidad de reinserción, acompañados de subsidios de contratación, de retención de trabajadores y también de inversión para los proveedores. Por tanto, el Plan cumplió con el objetivo de poder amortiguar un poco la cesantía que se podría haber generado si no se hubiese hecho”.
“Recordar que se hablaba que el cierre de Huachipato afectaría hasta 22.000 trabajadores directos e indirectos y eso nos hizo proyectar una tasa de desempleo de hasta un 13% en la región. Hoy día la tasa es de10%.
¿Siente que CAP no actuó proactivamente en la reinserción de sus propios trabajadores y tampoco asumió los costos de esa tarea, que sí asumió el Estado? “Nosotros teníamos muy claro lo que estaba pasando en CAP durante el proceso de cierre de Huachipato. Pero desde la perspectiva de los trabajadores íbamos a quemar todas las etapas que fueran necesarias para defender la siderúrgica, así como lo hemos hecho con otras empresas”.
“Nuestro rol es cuidar, fomentar el empleo y preservar la industria que nos queda en la región del Biobío y accionar para que se generen nuevas inversiones, nueva industria, una industria del futuro, una industria con tecnología, con innovación, pero sobre todo con empleo de calidad”.
“Sabemos claramente cuál es el rol que juegan los empresarios, los directorios, los accionistas, la empresa y el mismo Estado en sus empresas públicas, pero no estamos en la toma de decisión y lo que nos queda es tratar de empujar ciertas cosas mirando siempre el tema del empleo, la inversión y que no se vaya el trabajo de la zona”.
“Hay un montón de ejemplos donde podríamos escarbar y darnos cuenta de que los grupos empresariales tienen estrategia de manejo comunicacional, de manejo de información, de especulación y también de lobby”.
“Nosotros somos un poco el jamón del sándwich, pero el rol que tenemos que jugar es de ser articulador, de colocar los temas en la opinión pública, de sensibilizar a las autoridades y también de tratar de influir, que es lo que más nos cuesta como sindicato en el mundo de la empresa”.


