El panorama fiscal de Chile a corto plazo mejora según el último Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre de 2026 (IFP 2Q26) con un déficit fiscal efectivo proyectado cerca del 2% del PIB para 2026, incluso ante un crecimiento más débil. Así lo planteó el economista jefe para el Cono Sur de J.P. Morgan, Diego Pereira. Sin embargo, advierte que esta corrección responde principalmente a factores cíclicos —como mayores ingresos por cobre y litio— y no a una consolidación estructural duradera.
Según el reporte, los ingresos efectivos del gobierno central alcanzarían el 21,9% del PIB, mientras que el gasto total llegaría al 23,9%. Esto deja un déficit estructural de 2,6% del PIB. El gobierno logró contener gastos adicionales por $710 mil millones, pero Pereira señala que el marco macroeconómico oficial es más optimista (crecimiento de 1,8%) que las proyecciones del banco (más cercanas al 1,2%).
El desafío de la inversión y el costo fiscal
El proyecto de ley de Reconstrucción, enfocado en inversión y aceleración de permisos, podría impulsar el crecimiento a 3,7% en 2027. No obstante, su impacto fiscal neto es negativo: reduce la recaudación por la baja en impuestos corporativos, aunque un mayor crecimiento mitigue parte del efecto.

Pereira destaca que el déficit efectivo mejora, pero el estructural se mantiene elevado (alrededor de 2,1%-2,6% hasta 2030), superando los objetivos oficiales. “Un mayor crecimiento no minero mejora los balances nominales, pero no cierra la brecha subyacente”, explica el economista de J.P. Morgan.
Escenario conservador y necesidad de ajuste
Bajo un crecimiento más prudente (1,2% en 2026 y 3,0%-3,5% posterior), la deuda bruta se acerca al límite del 45% del PIB, reduciendo el margen de maniobra. Para volver al equilibrio estructural, se requeriría un ajuste fiscal adicional de cerca de 0,7% del PIB anual entre 2027 y 2030. Esto permitiría estabilizar la deuda en torno al 41,5%-43,3% y generar superávit primario.
Finalmente, el experto concluye que Chile debe separar la agenda de inversión (bienvenida para elevar el potencial de crecimiento) de las finanzas públicas sostenibles. Sin medidas adicionales de gasto, el cumplimiento de las reglas fiscales estructurales podría verse comprometido.


