La compañía mantuvo sus rendimientos en la captura y procesamiento de langostino colorado, langostino amarillo y camarón, pese a las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño. Las operaciones se retomarán en octubre con el objetivo de procesar la totalidad de la producción disponible.
Crustasur, empresa procesadora de crustáceos, ubicada en la comuna de Tomé, Región del Biobío, concluyó la primera etapa de su temporada de captura y procesamiento de estos recursos, marcada este año por las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.
Desde la compañía realizaron un balance destacando que se logró mantener los rendimientos productivos gracias al trabajo de sus equipos. Con estos resultados como base, la compañía proyecta retomar la actividad operativa durante octubre próximo.
El escenario que marcó el desarrollo de la operación en 2026 fue particularmente especial, ya que, durante julio y agosto, las condiciones oceanográficas incidieron en la disponibilidad y captura de langostino colorado, langostino amarillo y camarón, lo que obligó a ajustar la planificación inicialmente prevista.
No obstante, en Crustasur esperan completar la cuota disponible durante noviembre y alcanzar la meta de “stock cero”, es decir, cerrar el año con la totalidad de la producción procesada y sin existencias pendientes; producción que tendrá como principal destino el mercado estadounidense.
“Fue un año particular, con condiciones que modificaron nuestra planificación, ya que inicialmente proyectábamos mantener las operaciones hasta fines de octubre. Sin embargo, el compromiso y la capacidad de adaptación de nuestros trabajadores nos permitieron sostener los rendimientos y avanzar en nuestros objetivos productivos”, explicó Rodrigo Cartes, jefe de Planta de Crustasur.
El ejecutivo agregó que, durante la segunda etapa de la temporada, la compañía buscará maximizar la eficiencia de sus operaciones para alcanzar el objetivo de “stock cero” antes de finalizar el año. Este resultado permitirá, además, sentar una base operacional sólida para enfrentar los desafíos productivos de 2027.
Anticipación, planificación y respuesta
El gerente de Crustasur, Antonio Ramírez Arrieta, enfatizó en que, «la variabilidad del océano nos exige fortalecer permanentemente nuestra capacidad de anticipación, planificación y respuesta. Esta temporada confirmó que debemos estar preparados para adaptarnos con rapidez, tomar decisiones oportunas y construir una operación cada vez más resiliente. En ese sentido, valoro y felicito a los trabajadores de Crustasur, quienes desarrollaron esta primera etapa de la temporada con gran profesionalismo y hacen posible que desde Tomé exportemos productos de excelencia al mercado estadounidense”, señaló el ejecutivo.
Efectivamente, con más de seis décadas de trayectoria, Crustasur inició sus operaciones en 1965 y mantiene un fuerte vínculo laboral con Tomé. Hoy, cerca del 86% de sus trabajadores reside en la comuna y sectores cercanos, y más de la mitad de su dotación corresponde a mujeres.


