El académico de la UDD abordó el delicado panorama tras conocerse el alza en la tasa de desocupación que en el Biobío mantiene a casi 84 mil personas sin empleo en la región. El segmento más golpeado es el de los jóvenes de entre 15 a 34 años, cuya ocupación cayó un 7,4%.
Por Pedro Cid Villa
Las cifras desalientan. La desocupación laboral en la región del Biobío llegó al 10,7 %, en el trimestre junio-agosto, según la Encuesta Nacional de Empleo, elaborada por el INE, subiendo 0,8 puntos porcentuales en doce meses. Para el organismo, el incremento se explica por el alza de la fuerza de trabajo y la disminución en las personas ocupadas -0,9%. Las personas desocupadas aumentaron un 8%.
Con esto, Biobío se instala en el tercer puesto a nivel nacional, atrás de Ñuble y O´Higgins, aunque existe un aspecto que podría agudizar más el problema: el empleo informal.
El mismo informe detalla que la tasa de ocupación informal se ubicó en un 27,9% en Biobío, con un alza de 2,0 pp en un año. Los ocupados informales aumentaron 6,6%, en gran parte mujeres (12,7%) versus hombres (1,5%), especialmente en el comercio (17,7%), alojamiento y servicio de comidas (37,0%).
El análisis de las cifras para el economista Carlos Smith Clavería, también docente investigador del Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (Cies UDD) es lapidario. El 10,7% de desempleo regional es, incluso peor, afirmó.
.-¿A qué se refiere usted con que las cifras pueden ser peores?
.- El dato es un poco engañoso; la tasa subió porque en la región el ajuste no se ve como desempleo sino como informalidad. Nosotros destruimos 18 mil 500 empleos formales y se crearon poco más de 12 mil informales. Por lo tanto, dos tercios del ajuste se absorbió por precarización. Dos tercios se fueron no a la cesantía, sino que perdieron el contrato, las cotizaciones, los seguros”.
.- La informalidad subió 3 décimas en el país…
.- Tres décimas a nivel nacional, pero siete veces más en Biobío y ese es el peor dato del boletín.
.- ¿Cuál segmento sintió más fuerte esta cifra de desempleo?
.- El golpe en el desempleo está centrado en los jóvenes, de 15 a 34 años, porque la ocupación cayó un 7,4%. Y ese tramo explica prácticamente toda la caída del empleo regional; hay una desvinculación temprana que deja muy mal la trayectoria salarial de esas personas, los marca como una cicatriz.
.-¿Qué otra lectura hace usted a las cifras?
.- Lo otro es que los hombres se están retirando (de la fuerza laboral). Los ocupados hombres cayeron en 3,1%. Los hombres que están fuera de la fuerza de trabajo son más de 5,9%, y eso es desaliento. Gente que se aburrió de buscar trabajo y salió de la fuerza laboral quedando como inactivos. Cuando uno corrige por esa gente que dejó de buscar trabajo, la tasa de desempleo en el Biobío debería ser de alrededor del 11,2 % y no 10,7%.
.-¿Cómo ve usted el rol del gobierno en materia de empleo?
.- El desempleo lleva 43 meses sobre el 8% transformándose en un problema crónico, por lo que hay cosas que no le corresponden al gobierno. Los efectos de un plan económico se advierten con seis a nueve meses de rezago.
.- ¿Cuáles aspectos puede mejorar la autoridad económica en esta situación?
.- Primero, la gestión, ya que a julio de este año el gasto de capital llevaba 43,5% de ejecución y una caída real de 14,2%. En obras públicas la caída fue de 2,5%. Por lo tanto, el Estado dejó de invertir justo en los meses en que el empleo se estaba cayendo. Y eso no es del ciclo, es de gestión, lo que están tratando de revertir ahora con el compromiso de que se va a ejecutar el 100% del presupuesto en la inversión pública, cosa que no ha pasado en muchos años. Lo máximo ha sido de un 90 por ciento y eso es porque hay otras partidas que se sobre ejecutan, como salud o, en otro minuto, la contratación de personas.
.-¿Y lo segundo?
.-El segundo ítem es la consistencia. Se hizo un ajuste fiscal de 0,55% del PIB y ahora se anuncia un plan cuyo gasto nuevo este año es de 0,1 % del PIB. Y ahí hay que ver dónde apretar y eso es algo que el gobierno debe hacer mejor, debe determinar dónde puedo hacer un ajuste para traer los empleos de vuelta.
Y existe un tercer aspecto: los planes tienen que medir su éxito por otra cosa, distinta del desempleo y eso claramente se puede mejorar con subsidios en la contratación formal, pero particularmente en Biobío hay 196 mil ocupados informales. Formalizar a quien ya trabaja, eso mejora su vida, pero no mueve la tasa. Y además el plan no tiene un componente para jóvenes, que es exactamente adonde está el daño, entonces, quizás la focalización debiera ser mucho más precisa.
.- ¿Qué destaca de las medidas tomadas por el gobierno?
.- Hay cosas que se están haciendo bien. La mesa regional de inversiones con Biobío como piloto, es el diseño correcto; acelerar las obras municipales es lo más eficiente y más rápido del paquete que se está proponiendo. Y dejar en el presupuesto de 2027 los mecanismos para que la inversión parta en enero, es una muy buena medida, en general se demoraron mucho en partir los programas y si parten en enero van a tener un efecto importante.
“En resumen -agregó- Biobío bajó en el ránking y no mejoró; perdió empleo formal, ganó informal y su tasa real es más del 11%. El gobierno tiene un problema de ejecución y uno de diagnóstico. Por lo tanto, en Biobío no es que necesitamos más empleo, sino que mejor empleo. Y eso el plan no lo aborda totalmente”, sentenció el economista de la UDD, Carlos Smith.


