En doce meses, la desocupación registró un ascenso de 1,1 puntos porcentuales, alcanzando el 10,4% en el trimestre Abril-Junio 2026.
En 10,4% se ubicó la tasa de desocupación en la Región del Biobío durante el trimestre abril-junio (AMJ 2026), de acuerdo con la información entregada por la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE).
La cifra significó un ascenso de 1,1 puntos porcentuales (pp.) en doce meses, debido al alza de la fuerza de trabajo (1,3%), fue mayor en comparación a la presentada por las personas ocupadas (0,1%) Por su parte, las personas desocupadas aumentaron 13,5%.
Respecto al mismo período del año anterior, la tasa de participación se situó en 56,9% con un alza de 0,4 pp., mientras que la tasa de ocupación se ubicó en 51,0%, decreciendo 0,3 pp.. Por otra parte, la población fuera de la fuerza de trabajo disminuyó 0,3%.
En las mujeres, la tasa de desocupación se situó en 11,3%, con un incremento de 1,0 pp. en doce meses; mientras que, en los hombres, la tasa de desocupación fue 9,7%, con un alza de 1,2 pp. en el mismo período.
En doce meses, la estimación del total de personas ocupadas experimentó un crecimiento de 0,1%, incidido por las mujeres (0,9%).
Los sectores que más contribuyeron al aumento de la población ocupada fueron comercio (9,1%) y otras actividades de servicios (15,7%); mientras que, por categoría ocupacional, el alza se observó principalmente en trabajadores por cuenta propia (10,8%) y asalariados informales (11,6%).
Debilitamiento del empleo confirma la tendencia
Las cifras reflejan un debilitamiento del empleo regional, dijo la Cámara Chilena de la Construcción Concepción a través de su presidente, Jorge Coloma. “La tasa de desempleo de 10,4% en el último trimestre móvil, posiciona a nuestra región como la más afectada del país y por sobre el promedio nacional”.
Precisó que “esta cifra confirma una tendencia sostenida de debilitamiento del empleo regional, en un contexto donde la construcción, históricamente uno de los principales motores de generación de mano de obra, continúa sin lograr revertir su ciclo a la baja”.
La construcción es particularmente sensible al ciclo económico y, además, tiene indicadores que permiten anticipar lo que puede ocurrir en los próximos meses.
“Hoy vemos una combinación preocupante: la actividad inmobiliaria y de construcción acumula caídas cercanas al 55% en permisos de edificación y del 40% en ventas de viviendas nuevas respecto de sus niveles históricos. Por consecuencia, nuestro sector hoy ha dejado de generar 10 mil empleos formales”, señaló el dirigente del gremio constructor.
“…Exigimos acciones parlamentarias urgentes”
Recordó que junto a los gremios productivos del Biobío “se presentó una agenda unificada ante la crisis económica que afecta al país y particularmente a la Región, y exigimos acciones parlamentarias urgentes. A su vez, necesitamos que se apruebe la Ley de Reconstrucción para reactivar la inversión privada, fortalecer la creación de puestos de trabajo en todo Chile y ordenar las cuentas fiscales”, planteó Jorge Coloma.
Ante esta “emergencia laboral” se vuelve fundamental priorizar la cartera de obras públicas regionales, así como también, la vivienda pública e impulsar incentivos a la inversión privada para recuperar el empleo del sector en la región. Entre ellos, modificar los planes reguladores comunales, cuyas restricciones regulatorias están limitando estructuralmente la generación de nueva oferta habitacional.
Informalidad vuelve a subir
La necesidad de las familias por tener un empleo, en un mercado laboral que no genera ofertas, empujó de nuevo la tasa de ocupación informal, que se ubicó en 28,3%, con un alza de 3,1 pp. en un año.
Las personas ocupadas informales aumentaron 12,3%, incididas por las mujeres (19,3%) como por los hombres (6,7%); y según sector económico, principalmente, debido a comercio (19,2%) y alojamiento y servicio de comidas (27,3%), mientras que, por categoría ocupacional incidió en mayor medida trabajadores por cuenta propia (12,2%).
La tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial alcanzó 21,0%, con un incremento de 1,5 pp. en el período. En los hombres se situó en 18,0% y en las mujeres, en 24,5%. La brecha de género fue 6,5 pp


