Invitado por Irade al Encuentro Anual de Gerentes Generales, el exsubsecretario de Hacienda en el segundo periodo de gobierno del Presidente Piñera y actual decano de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad San Sebastián (USS) Alejandro Weber, analizó el escenario económico nacional e internacional y las oportunidades de desarrollo para el Biobío, en un momento particularmente crítico y sensible, como es el alto desempleo regional que tiene hoy a 83.122 personas sin un empleo.
Su diagnóstico combina una recuperación de la inversión con un desafío que, a su juicio, será más difícil de resolver: el empleo. En una región donde los principales indicadores económicos permanecen rezagados respecto del promedio nacional, Weber plantea que la salida pasa por diversificar la matriz productiva y aprovechar nuevas oportunidades en áreas como tierras raras, energía y economía basada en conocimiento. Pero advierte que la inversión y empleo ya no avanzan necesariamente de la mano.
En el escenario internacional, ¿cómo evalúa el impacto de la crisis de Medio Oriente y las alzas de aranceles impuestas por Estados Unidos?
El impacto sobre las economías globales ha sido más acotado de lo que se proyectaba inicialmente. Los mercados asimilaron mejor el golpe y se anticiparon, lo que permitió que, aunque las proyecciones de crecimiento mundial cayeran para 2026, aumentaran significativamente para 2027.
En Chile, sin embargo, el comportamiento de las empresas y los consumidores parecen ir por caminos distintos.
El sinceramiento de los precios internacionales de los combustibles en marzo provocó un fuerte deterioro de las expectativas de los consumidores. Las empresas, en cambio, mantienen expectativas positivas respecto de inversión, crecimiento y perspectivas de mediano plazo.
En los primeros 100 días de gobierno ingresaron al sistema de evaluación ambiental proyectos de inversión por US$22.000 millones, un récord, y se aprobaron US$16.000 millones. Además, y de acuerdo a estimaciones la inversión crecería en torno a 7% el próximo año.
¿Y qué está ocurriendo con los consumidores?
El impacto de los combustibles en el bolsillo fue muy fuerte. Desde marzo, la gasolina de 93 octanos ha subido cerca de 25% y el diésel alrededor de 35%. Eso deterioró las expectativas: de 40% a 80% aumentó la proporción de personas que consideraba que la economía iba por mal camino. También se deterioraron el empleo y el consumo, en un contexto de recesión técnica durante el primer semestre.
¿Ese escenario ya quedó atrás?
Los datos muestran un quiebre en junio, con un Imacec de 2,4%, y se espera que julio registre un crecimiento de 1,1%. El tercer trimestre debería crecer 2% y el último hasta 4%. Con todo, 2026 sería un mal año para la economía, con un crecimiento de no más de 1,2%. Para 2027, en cambio, los principales organismos proyectan un crecimiento cercano al 3%.

El principal desafío: recuperar el empleo
Si la inversión comienza a recuperarse, ¿por qué no se traduce necesariamente en más empleo, especialmente en el Biobío?
Ese será el gran dolor de la economía, particularmente en el Biobío. La idea de que después de la inversión viene automáticamente el empleo ya no funciona.
Hay dos razones. Primero, desde que se aprueba un proyecto hasta que comienza su construcción y operación pueden pasar entre uno y tres años. Además, tuvimos tres años muy malos para la inversión —2022, 2023 y 2024—, por lo que se generó una brecha importante.
El segundo factor, aún más relevante, es que la inversión actual es menos intensiva en mano de obra que hace 15, 20 o 30 años, debido al desarrollo tecnológico.
Entonces, ¿qué se necesita para que la recuperación de la inversión efectivamente se traduzca en más puestos de trabajo?
No basta con gatillar la inversión. También hay que mejorar las expectativas, flexibilizar el mercado laboral, profundizar el mercado de capitales y desarrollar soluciones “made in Concepción” para los problemas de Concepción. Esos elementos son necesarios para recuperar el empleo.
Diversificar la matriz productiva del Biobío
El Biobío presenta indicadores de crecimiento, inversión, empleo y consumo inferiores al promedio nacional. ¿Dónde están las posibilidades de revertir esta situación?
Cuando uno mira las cifras de la región, todos esos indicadores están peor que a nivel nacional. Además, las industrias locales están por debajo de su propia trayectoria. Por ejemplo, la industria forestal y de celulosa está unos siete puntos porcentuales por debajo de 2021.
También hay factores externos e internos, entre ellos la inseguridad pública y el deterioro de las faenas productivas. En turismo, mientras el sector crece a nivel nacional, en Biobío no lo ha hecho. A esto se suma el deterioro de los ingresos de las familias y del consumo, que afecta a hotelería, los viajes y el transporte.
¿La salida pasa por fortalecer las actividades tradicionales de la región o por cambiar el foco productivo?
Si queremos recuperar crecimiento y empleo, no podemos concentrarnos solamente en aquello que históricamente ha hecho bien la región, como en el sector forestal, los servicios y la pesca. Tenemos que diversificar la matriz productiva.
Las oportunidades concretas son tres: tierras raras, economía basada en conocimiento y energía. Son sectores en los que Concepción y el Biobío tienen ventajas competitivas respecto de otras regiones y capacidades que no son fácilmente replicables.

Tierras raras: impacto en crecimiento más que en empleo
Las tierras raras aparecen como una de las nuevas apuestas productivas. ¿Qué potencial concreto observa para el Biobío?
La demanda mundial está creciendo. El proyecto Aclara podría potencialmente generar hasta 2.200 empleos directos e indirectos. Además, junto con otros ocho proyectos que se están explorando en la región, Chile podría llegar a satisfacer hasta 5% de la demanda adicional total que requerirá el mundo durante los próximos 30 años.
Sin embargo, existen cuestionamientos tanto ambientales como respecto de la magnitud del empleo que pueden generar estos proyectos. ¿Cuál es su evaluación?
La inversión ya no genera la misma cantidad de empleo que antes. No hay una “bala de plata” que permita hacer despegar por sí sola a una región. Biobío necesita un plan concreto que articule un conjunto de iniciativas.
La pregunta es qué se puede gatillar en el mediano plazo, en tres a cinco años. Las tierras raras son una de esas posibilidades. Probablemente tendrán un impacto menor en empleo, pero mayor en el crecimiento del producto regional.
Inversión y protección ambiental
En el caso de los proyectos de tierras raras ¿cómo se compatibiliza la inversión y protección ambiental?
La regulación ambiental en Chile es robusta. El problema ha sido más bien la permisología y las barreras para concretar inversiones. Un proyecto aprobado ambientalmente debe cumplir exigencias estrictas. No existe una dicotomía entre desarrollo y conservación; ambos deben avanzar conjuntamente.
¿El problema está entonces en cómo se tramitan los proyectos?
El principal problema no es la normativa, sino la gestión pública ambiental y la institucionalidad. El Servicio de Evaluación Ambiental no es resolutivo y termina coordinando el proceso, mientras que el Comité de Ministros constituye una instancia política.
La solución pasa por eliminar las instancias políticas y contar con una institucionalidad ambiental rigurosa, que permita avanzar en proyectos de crecimiento e inversión, pero respetando estrictamente el medio ambiente.



